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NO TE SIENTAS MAL POR ESTAR MAL

Pedro hoy es el niño más feliz del mundo. Con sus dos años, al fin ha conseguido poder comerse un helado de esos de mayores, de esos que van metidos en un cucurucho de galleta y que son grandes, grandes…. Lo mira, redondito por arriba, acabado en pico por abajo… su vida es su helado. Y como la vida a veces nos sorprende para mal, Pedro acaba de descubrir que esa vida le ha jugado una mala pasada, y ha manchado su camiseta preferida. No sabe muy bien qué pasó, si fue el pequeño tropezón que tuvo con ese niño que pasaba y que intentó estirarle los rizos, si fue que no supo gestionar bien los tiempos y se entretuvo demasiado en otras cosas mientras el helado se le derretía, si es que el helado quería fastidiarle… No entró a valorarlo.
No buscó soluciones, bueno sí, intentó quitarlo frotando con la mano, así disimuladamente pero….. sólo logró estropearlo más al intentar taparlo. Tampoco buscó ayuda, no fuera que encima le riñeran… Sólo sintió vergüenza por haberse manchado, sólo sintió que no sabía gestionar su “adultez”, sólo valoró que no podía ser “normal” que él con sus dos años no fuera capaz de comerse ese helado sin problemas… y entonces se sintió mal.
Como “adulto” que era, no quiso pillar una perreta, no fuera que se notara su disgusto. Tan sólo dejó caer sus brazos casi tan abajo como su ánimo, dejó pasar el tiempo pensando en lo que le había pasado, encogió sus hombros para que no se le notara….. y Pedro consiguió no sólo no solucionar ese incidente sino agrandarlo aún más con un helado caído, derretido y oprimido por sus brazos.

¿Os parece una historia triste? Pues puede serlo aún más. Porque lo que le ha pasado a Pedro nos pasa en gran medida a las personas cuando hablamos de emociones.

Cuando alguna de nuestras emociones se derrite y mancha nuestro estado de ánimo, en demasiadas ocasiones no nos planteamos qué ha pasado ni cómo se puede solucionar. Y no lo hacemos porque nos sentimos tan mal por cómo nos ha quedado nuestra camisa, que no reaccionamos. Tampoco pedimos ni buscamos ayuda, porque nos sentimos tan culpables sin saber de qué…que decidimos encogernos de hombros y dejar pasar el tiempo, sin saber que el problema no desaparece, sino que al derretirse se extiende.

En mi consulta como psicóloga y coach, trabajo con muchas personas que pasan por procesos en los que quieren y necesitan mejorar su salud emocional. Las situaciones de estrés, los conflictos personales y profesionales, las dificultades para gestionar los tiempos y prioridades…. nos llevan a situaciones donde nos cuesta trabajo seguir. Y entonces el cucurucho no es suficiente para contener el helado derretido, cada vez más cuanto más esperamos. Cada vez más cuanto mayor es la carga de culpa que nos echamos encima.

Pero… ¿Qué habría pasado si Pedro hubiera pedido ayuda en el momento del primer goterón?

Quizás el mundo no habría sido tan cruel con él como él creía y simplemente, las personas que le quieren le habrían ayudado a solucionar el pequeño incidente. Quizás además habría aprendido estrategias sobre qué hacer si volvía a ocurrirle. Quizás le habrían mostrado alguna causalidad que le ayudara a evitarlo. Quizás le habrían reñido…pero menos. Quizás se habrían reido y le habrían enseñado a reírse de esas cosas que son inesperadas. Quizás le habrían mostrado que uno debe aprender a base de helados derretidos….O quizás le habrían llevado a un sitio donde ayudarle a que no fuera a mayores.

En nuestros malos momentos emocionales, nuestras soluciones no están en taparnos y dejar que la culpabilidad por esa camiseta emocional que no está impoluta y en perfecto estado, nos lleva a la inacción o a la rabia. No es cuestión de culpabilidades, los helados se derriten, los niños tropiezan, las camisetas se manchan, las personas sufren, pasan malos momentos, tienen problemas de salud… también emocional. Nos ocurre a todos…aunque lo intentemos disimular.

Nos han dicho del malestar emocional que una parte pequeña depende de las situaciones y una gran parte de cómo interpretamos esas situaciones. Yo añadiría algo más: el dolor emocional al que llegamos, depende en una pequeña parte del hecho que estamos interpretando y de una gran parte del sufrimiento que nos genera el malestar que nos ha producido. Es lo que llamamos las meta-emociones, es decir, el cómo nos sentimos por tener determinadas emociones, que nos cuesta reconocer, son naturales.

Si cuando nos duele una pierna comunicamos nuestro dolor, buscamos ayuda, sabemos que la cura requiere un tiempo y un esfuerzo…. ¿Por qué no es igual cuando nos duelen las emociones? ¿Por qué nos sentimos culpables de sentirnos mal? ¿Por qué nos cuesta tanto comunicar ese dolor? ¿Por qué nos sentimos tan frágiles? ¿Por qué creemos que ese dolor es avergonzante? Y lo más importante, para qué nos sirve que esto sea así…. PARA NADA.

Quizás la respuesta a estos por qués esté en la creencia de que debemos tener un control absoluto sobre nuestras emociones, y no es así: debemos saber que están ahí y debemos saber que podemos aprender a manejarlas. Pero al igual que aprendemos a caminar y es posible caerse y que nos duela una pierna, también es posible ese dolor con nuestras emociones. Y al igual que es posible salir adelante en un caso, también lo es en el otro.

El dolor emocional debe tener la misma utilidad que todos los dolores, es decir, identificar una necesidad de paso a la acción para la mejora. Debemos trabajar para dejar de añadir a nuestro dolor, el fuerte componente de autoculpabilidad que en demasiadas ocasiones tiene el dolor emocional.

Dejemos de lado esas meta-emociones de culpabilidad, y pensemos en cómo calmar nuestro dolor y en cómo evitar que surja de nuevo. Sin más.

No hay razones para las culpas emocionales: deja de sentirte mal por estar mal, y empieza a trabajar por sentirte mejor. TE LO MERECES.

¿Empezamos?

LOS SUPERPODERES NO SON COSA DE PSICÓLOGOS

    Lo siento, no tengo los poderes de un hada madrina, capaz de tocarte con mi varita mágica y convertir tus sueños en realidades. Ni tan siquiera soy una pitonisa capaz de avisarte de cuál será tu futuro. Ni mucho menos una superheroína capaz de apartarte de las personas peligrosas, ni tan siquiera una máscara protectora de personas tóxicas.

(más…)

Y a ti ¿QUÉ TE IMPORTA?

¿Has tenido alguna vez la sensación de dedicarte tanto tiempo a tantas cosas que se te queda algo en el camino?

Es importante que sepas que cada día tú eres quien cocinas tu vida. Cada día puedes pensar en cuáles son los ingredientes necesarios para seguir alimentándote como persona, y seguro que lo haces.

Pero el día a día, a veces, te hace olvidarte del objetivo principal para centrarte en lo accesorio. Entonces poco a poco vas añadiendo procesos e ingredientes, y vas convirtiendo la necesidad de alimentarte en el arte de la cocina. Es entonces cuando pasas de un poco de arroz con alguna que otra proteína, a una maravillosa paella.

¡Estupendo!, te dices y te dicen: es nuestra manera de crecer, de evolucionar, de diferenciarnos…. Es ahí cuando tu mente empieza a volar…y dedicas tu tiempo a pensar en hacer la mejor paella, con los mejores ingredientes… lo más y lo mejor.

Ahora bien, ¿es en todos los casos estupendo? Depende de lo que dejes en el camino… Unas pequeñas pistas para que lo valores:

¿Tienes cubierta tu primera necesidad que era estar alimentado? Sólo se puede crecer estando vivo.

¿Dispones de los recursos y tiempo necesarios? Tus recursos y tus tiempos no tienen un efecto multiplicativo a coste cero.

¿Estás pensando en tus intereses? Es muy sencillo, valora si lo de la maravillosa paella es realmente lo que quieres y necesitas, o te estás dejando llevar por alguna moda.

En demasiadas ocasiones nos levantamos demasiado temprano, invertimos demasiado tiempo, gastamos demasiados recursos y pensamos demasiados extras … y se nos olvida lo principal. En demasiadas ocasiones salimos a comprar ingredientes excepcionales para una maravillosa paella…y se nos olvida el arroz. Esa que damos por hecho que está siempre ahí, esa que quizás no sea tan espectacular, esa sencilla y repetitiva arroz…sin la que sin embargo no podrás hacer NUNCA una paella. ¿Te das cuenta de lo irónico de la situación?

En su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, S. R. Covey nos presenta un modelo de gestión del tiempo y objetivos en el que nos habla de la necesidad de tener claro cuáles son las cosas realmente importantes para nosotros. Muchas veces nos fijamos tanto en las pequeñas cosas que queremos añadir a nuestras necesidades emocionales e incluso profesionales, que se nos olvidan las grandes cosas que sostienen y justifican nuestra vida.

Necesitamos tener una enfermedad para dar valor a la salud, perder a alguien querido para entender cuánta necesidad teníamos de estar a su lado; necesitamos quedarnos sin aire para entender lo importante que es poder respirar…

¿Por qué esperar? ¿Por qué no poner en nuestra lista de la compra para la cocina de nuestra vida, en primer lugar, lo primero?

Y ahora que tienes clara la importancia de ocuparnos del ingrediente principal… ¿Cuál es tu arroz? ¿Qué estás haciendo para tenerla?

Te propongo un sencillo ejercicio:

Elige un momento y un lugar donde puedas ser tú, con todas las radios que te rodean apagadas, sin ruidos ni músicas… Dedícate un tiempo a preguntarte qué es lo realmente importante en tu vida. Quizás te parezcan demasiadas preguntas, pero es que lo importante son las respuestas.

Piensa por un momento en cómo sería tu vida sin algo de lo que tienes… ¿Te das cuenta ahora de cuántas cosas importantes estás dando por conseguidas y se te están olvidando? No es algo que te ocurra solamente a ti: es habitual que demos por conseguido indefinidamente aquello que ya tenemos, pero la realidad es que eso que ya tenemos casi siempre tiene piernas, y muchas veces se nos escapa sin darnos cuenta.

PLANIFICAS TUS VACACIONES…¿Y TU VIDA?

¿Crees que diseñar tu futuro merece menos esfuerzos que planificar tus vacaciones?

En esta época del año empezamos a pensar, tomar decisiones, preparar cosas, ponernos en marcha….para nuestras vacaciones. ¿Has pensado en utilizar ese mismo proceso para diseñar tu futuro? ¿O crees que tu vida es más sencilla que unas vacaciones?

Las vacaciones ideales son TUS VACACIONES, aquellas que quieres hacer y aquellas que puedas hacer ponderando esfuerzos y resultados.

EMPEZAMOS POR LA VACACIONES…

¿A qué llamas tú ir de vacaciones?

Parece obvio, pero no es así: las vacaciones son para cada persona una cosa diferente, no existe un modelo estándar. Para unos es descanso, para otros viajes exóticos, para otros sol y playa… ¿Qué son para ti unas buenas vacaciones?

¿Sabes dónde quieres ir?

Una vez decidido lo anterior, ahora estarás pensando dónde ir para encontrarlas. Posiblemente estarás visualizando el sitio, quizás hasta tengas una foto del sitio al lado de tu zona de trabajo, por eso de tener claras tus metas y así motivarte a continuar hasta que llegue el día. Y sobre todo, te habrás informado no sólo por referencias.

¿De qué recursos dispones?

Esta es la parte menos bonita, pero es necesaria. Quizás quieres dar una vuelta al mundo durante 6 meses, pero también quizás no dispongas de los recursos suficientes, ni quieras o puedas hacer el esfuerzo necesario para llegar a tenerlos.

¿Cómo vas a llegar?

Por supuesto hay que pensar cómo llegar hasta ese sitio maravilloso. ¿Buscas un viaje rápido o quieres ir disfrutando del camino? ¿De cuánto tiempo dispones? ¿Cuáles son tus recursos? Entiendo que no es lo mismo ir en avión privado, que desplazarse a pie, todo depende de tus expectativas, tus tiempos, tus recursos y tus intereses… y por supuesto de tu entorno (no siempre hay vuelos, no siempre se llega a pie).

¿Has preparado las maletas?

¿Llevas en ellas todo aquello que te puede ayudar a disfrutar de las vacaciones sin que te pese demasiado? ¿Has podido quedarte con lo que es importante y dejado a un lado cosas con las que podrás hacerte en el camino? ¿Sabes qué puedes encontrarte a tu llegada y qué no necesitarás? Por cierto, ¿sabes lo que llevas y cómo encontrarlo?

Antes de salir, ¿has dejado la casa bien cerrada?

Es importante que antes de salir de viaje, te fijes en dejar bien las cosas en el punto de partida. Ya sabes, no interesa dejar grifos abiertos… y siempre es bueno mantener el contacto con los vecinos.

¿Está preparado tu medio de transporte?

Recuerda que un coche no es un fórmula uno, ni una furgoneta; que una bicicleta no sirve para recorrer miles de kilómetros en poco tiempo; que un avión de pasajeros no contempla vuelos regulares de menos de 100 km…. Quizás te parezca una tontería pero no lo es: cada medio de transporte tiene unas posibilidades y también unos límites. Aprende a gestionar tus recursos, no a “romperlos por tu autoexigencia”. Entiende también que es necesario el mantenimiento, o te quedarás sin gasolina a mitad de camino.

¿Estás entrenada para el viaje?

Cada acción requiere una competencia. Conducir es más que girar el volante a derecha e izquierda. Emprender una largo viaje supone saber hacer viajes cortos, tener entrenados tiempos, esfuerzos y habilidades. Supongo que si vas a recorrer 1000 km en coche, antes habrás recorrido al menos otros tantos de entrenamiento en etapas… y por supuesto, tendrás carnet de conducir.
Además, al igual que tu coche, tu también necesitarás repostar por el camino.

Cuando las cosas no salen como tenías previsto…

¿Qué esperabas? No todo depende siempre de ti. Habrá imprevistos en tus planificaciones, pero eso no tiene que amargarte las vacaciones. Habremos tenido dificultades que han sido obstáculos a superar, habremos tenido situaciones inesperadas que han modificado en parte nuestras expectativas…

No se trata de olvidar que puede surgir un problema sino de prever qué hacer cuando surja, no se trata de pensar que no nos cansaremos, sino de tener previstas estrategias para superar ese cansancio… nosotros solos, o con el apoyo de otras personas. Los imprevistos se planifican, no intentando controlarlos sino preparándonos para afrontarlos.

¿Cómo medirás el éxito de tus vacaciones?

Quizás estés valorando si todos los esfuerzos que has tenido y tendrás que hacer en cansancio, tiempo, dinero… compensan los resultados en cuanto a disfrute, tiempo y recompensas….. ¿Merece la pena? ¿Somos capaces de fijarnos en el global y valorar como positiva la experiencia? ¿En base a qué vas a valorarlo?

Quizás sea bueno que tengas esto previsto antes de empezar el viaje. ¿Has pensado en tus vacaciones con flexibilidad para asumir cambios y aún así disfrutarlas? ¿Has balanceado tus posibilidades y tus sueños? ¿Has tomado nota de unas expectativas ambicioso-realistas para luego poder reconocer los éxitos? ¿Eres capaz de comparar?

El futuro ideal es TU FUTURO, aquel que has decidido que quieres tener y aquel que puedes llegar a conseguir ponderando esfuerzos y resultados.
¿VAS A PLANIFICARLO?

¿Te parece si empezamos a aplicar el método a nuestra vida?
¡¡¡¡ EMPEZAMOS !!!!!

¿BUSCAS LO MALO DE LO BUENO?

¿Conoces a alguna de esas personas que siempre buscan lo malo de lo bueno? Ya sabes, aquellas que piensan que todo tiene una mala parte que hay que destacar.

Aquellas que se van de vacaciones y te hablan del calor excesivo, que tienen un buen trabajo e insisten en las responsabilidades, que tienen un buen salario y te hablan de los impuestos que pagan por ello, que tienen más tiempo libre y lo dedican a pensar cuánto van a aburrirse, que no tienen problemas de salud y te hablan de la última mota que se les metió en el ojo, que pasan por un buen momento y se centran en lo poco que “saben” dura lo bueno…

También existen las personas que tienden a buscar lo bueno en lo malo. Y ahí está la gran paradoja, y es que aquellas personas que están pasando por malos momentos, tienden a fijarse más en lo bueno, como una estrategia para seguir adelante.

Son aquellas que no han podido ir de vacaciones y te hablan de conocer su ciudad, que trabajan día a día dejándose todas sus fuerzas e insisten en ello como una manera de mantenerse activas, que piensan en aprovechar cada minuto de su poco tiempo libre, que buscan cada minuto sin dolor en sus procesos de recuperación, como un momento más de éxito, que pasan por un mal momento y se centran en que lo bueno está por venir…

Ya sabes hay personas que consideran que el agua está fría y otras que nadan para entrar en calor, personas que encuentran la suciedad entre las flores y otras que encuentran flores entre la suciedad, personas que encuentran la paja en todos los ojos, incluso el suyo… y personas que construyen viviendas con las vigas.

Aquí te dejo algunas reflexiones, para que tú decidas si te pasas al grupo de los que buscan lo bueno, incluso entre lo malo.

1. Esperar que TODO sea PERFECTO es la manera más SEGURA de equivocarse. En demasiadas ocasiones planificamos nuestras vidas como si fuéramos los protagonistas de una película donde nada surge del esfuerzo, donde los días son soleados y los campos verdes. Apaga la tele y entra en el mundo real, ese donde las cosas se consiguen con el esfuerzo y donde para que los campos sean verdes, es necesario que algún día llueva. Aprende a apreciar el olor de la hierba mojada por la lluvia, el calor del sol y la frescura de la sombra… y piensa que quizás no todo sea posible, pero sí todo es intentable, y todo tiene un valor, el que tú le das.
2. Una cosa es no ver y otra ponerte demasiados aumentos. No estamos diciendo que no veas las dificultades, están ahí, pero una cosa es esconderlas y otra magnificar las cosas hasta el punto de hacerlas tan monstruosas como insuperables. Balancea tus valoraciones, tu “todo es malo”, NI ES TODO, NI ES TAN MALO.
3. ES TU DECISIÓN ELEGIR EL GRUPO. Una vez que has decidido elegir dónde estar, esa etiqueta te ayudará a mantenerte en él. Porque tu cerebro quiere que tengas razón en la decisión que has tomado. A esto lo llamamos disonancia cognitiva. Por esa razón si has decidido ver cochecitos de bebé mientras paseas, verás un montón de ellos, si has decidido ver piernas escayoladas, verás más que de costumbre…y si has decidido ver cosas buenas en tu vida, las verás también.
4. Al final tus decisiones van marcando tus realidades. ¿Oiste alguna vez hablar de las PROFECIAS AUTOCOMPLIDAS? Si piensas que todo lo que te rodea es negativo, tenderás a ver sólo lo negativo, te comportarás en base a ello, y al final lo terminará siendo. Si crees que tus compañeros quieren hacerte la vida imposible, te fijarás sólo en cada aspecto que lo corrobore y entonces tú te comportarás de tal manera que lo favorecerás.
5. Y por último, si todo lo anterior no te ha servido para reflexionar, plantéate, ¿PARA QUÉ TE SIRVE fijarte en todo lo negativo? ¿Para preocuparte? ¿Para darte pena a ti o a los demás? Ninguna de las dos opciones te ayudará a dar el primer paso para el cambio y la mejora: ocuparte.

En el mundo real, nada es perfecto, y es ahí donde está nuestro valor añadido, eso es lo que nos distingue y lo que nos da poder: EL PODER DE ELECCION, el poder de decidir cómo valoramos y cómo afrontamos nuestras experiencias.
Ser capaces de reconocer y valorar lo positivo, saber apreciar cada momento, a la vez que buscamos la forma de afrontar lo negativo, forma parte de nuestra SALUD EMOCIONAL.
¿EMPEZAMOS?

SI NO QUIERES NO PUEDES: el sueño de María

SI QUIERES PUEDES,

NO ES LO MISMO, QUE

SI NO QUIERES NO PUEDES.

María tenía un sueño. Se había planteado muchas veces ponerse a ello, luchar por ese sueño, pero nunca encontró el apoyo que hubiera querido. Para su entorno los sueños dormían en la cama cuando nos despertábamos: su familia no hacía más que hablarle de imposibilidades y mostrarle dificultades insalvables;  y en su entorno social, donde nadie tenía un sueño similar, la llamaban al conformismo cuando ella compartía el suyo.

Ávida en aprendizajes descubrió en diferentes artículos y conferencias que soñar es necesario y cumplir los sueños es posible: sólo hay que querer y luchar por ello. Ella quería, y no quiso volver a sentirse culpable por no luchar: era dueña de sí misma y responsable de conseguir lo que quería. Interactuando con un entorno que no la conocía a ella pero sí su motivación, le dieron la fuerza que necesitaba: si quieres puedes, no te pongas límites, la felicidad está en luchar por lo que uno quiere…

María tenía las ideas claras: quería cumplir su sueño y se empoderó. Decidió dejar de procastinar y pasar a la acción, ser la dueña de su vida, salir de la zona de confort en la que no era bueno quedarse. Y tomó la decisión de seguir adelante con su sueño, con determinación, sin excusas. No había vuelta atrás. QUERÍA, Y PODRÍA.

  • “Mamaaaa!, la bisabuela nos ha regalado un viaje a Tokio… dice que con ella de pivot en el equipo, esta vez sí traeremos el oro en baloncesto.
objetivos realistas
Nuestro objetivo como profesionales es facilitar a las personas convertir sus sueños en objetivos realizables, siendo capaces de ajustar expectativas, en ocasiones siendo AMBICIOSOS, en ocasiones siendo REALISTAS, y en todos los casos combinando ambas:
AMBICIOSO-REALISTAS.

Es importante que asumamos que si no ponemos toda nuestra intención en algo, si no trabajamos por ello, si no nos lo creemos, no podremos conseguirlo: hasta para que te toque la lotería tienes que ir a comprar el boleto.

Sin embargo, en nuestro afán por empoderar y hacer que las personas crean en sus posibilidades, corremos el riesgo de caer en un posibilismo cargado no tanto de irrealidades como de una focalización excesiva en lo personal.

Lo sé, hay que contrapesar una tendencia generalizada a pensar que todo depende de los demás y a poner en manos del destino nuestro futuro. Pero ¿conseguimos el equilibrio si la tendencia generalizada es a pensar que todo depende de nosotros y que en nuestra acción está nuestro futuro? ¿Qué conseguimos incidiendo en que nuestros sueños son siempre realizables?

 

Cuando estoy con una persona, desde el conocimiento de la psicología y de esa persona, puedo trabajar desde la individualidad, sabiendo dónde y cómo llega cada mensaje, cada reflexión, cada toma de consciencia. Con estas personas podemos trabajar favoreciendo su empoderamiento personal, facilitándoles el entrenamiento en recursos para la superación de obstáculos y… en la misma medida, facilitándoles convertir sus sueños en metas: para el empleo, para la solución de problemas, para el bienestar….

Cuando doy una charla o publico un artículo, no tengo ese control, y por tanto me planteo que debo ser más exacta con el verdadero significado de aquello que quiero comunicar, que es “QUERER ES NECESARIO PERO NO SUFICIENTE PARA PODER: CRÉETELO, HAZ TODO LO NECESARIO, SIN LÍMITES, para lograr alcanzar tus metas, Y aprende a reconocer y gestionar tu vida, con sus circunstancias:

AMBICIOSO-REALISTAS.

SIEMPRE TENEMOS RAZON

¿Qué ocurre cuando hemos tomado una decisión, realizado una acción o asumido una creencia? ¿Somos objetivos en su valoración?

Habíamos hablado de cómo las emociones influyen en nuestra toma de decisiones y cómo somos seres emocionales antes que racionales (“PRIMERO SIENTO LUEGO PIENSO”). Ahora tenemos que aceptar otro hecho:  PRIMERO ACTÚO, LUEGO JUSTIFICO MI ACCIÓN.

Imparto habitualmente formación en empresas, en ocasiones a directivos y en ocasiones a personal técnico. Ambos tienen razón en sus planteamiento, ambos tienen sus argumentos bien fundamentados, ambos creen tener razón, ambos tienen su propio mapa. ¿Qué es lo que está ocurriendo?

Cuando una nueva información llega a nosotros, necesitamos ser congruentes con nosotros mismos y justificar nuestras acciones/creencias.

Es lo que el poeta Ramón de Campoamor decía “… nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira…”. Sin quererlo nos hablaba de algo que determina en gran medida nuestra memoria, nuestros argumentarios y nuestras acciones.

Es lo que Festinger llamó disonancia cognitiva. Según esta teoría las personas que se ven en esta situación se ven obligadas a tomar algún tipo de medida que ayude a resolver la discrepancia entre creencias y/o conductas contradictorias.

Esto ocurre hasta tal punto y de una manera a veces tan incontrolable que afecta no sólo a nuestra toma de decisiones, sino también a nuestra memoria y nuestros sentidos.

En el libro “Su memoria” (Alan D. Baddeley) analiza el caso de las declaraciones de testigos oculares. También el psicólogo J.M. Catell publicó investigaciones sobre la exactitud con la que se recordaban acontecimientos cotidianos. ¿Cuál creéis que fueron los resultados?

SIEMPRE TENEMOS RAZÓN
NUESTRA MEMORIA Y NUESTROS SENTIDOS NO ENGAÑAN, “SIN QUERER”, PERO LO HACEN.

Los resultados fueron que … NUESTRA MEMORIA Y NUESTROS SENTIDOS NO ENGAÑAN, “SIN QUERER”, PERO LO HACEN.
Sabemos que no podemos recoger  ni mucho menos almacenar todo lo que observamos. La cuestión es que seleccionamos información, y no lo hacemos aleatoriamente, lo hacemos en función de aspectos que tienen que ver con nuestra arquitectura cerebral y también dejando paso a que nuestras experiencias pasadas, nuestras creencias, nuestros intereses… nos ayuden.

Por esta razón según cuál sea mi equipo favorito veré sus buenas jugadas y las faltas del otro; por esa razón cuando llevo la silla de un bebé me parece que hay más bebés y sillas que nunca; cuando estoy  deprimido  veo todas las cosas malas que ocurren a lo largo del día… Cuando el refrán me habla de “ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio”, no es que esté intentando engañar a alguien, es que realmente no veo la viga.

¿Lo pasamos al ámbito empresarial?

Si estoy preocupado por un posible ERE veré todos y cada uno de los movimientos que llevan a esa decisión; si tengo problemas con algún compañero, veré con más facilidad sus actuaciones negativas; si creo que los clientes son unos “pesados”, contabilizaré y pensaré en aquellos que cumplen mi creencia…, y no veré el resto.

Y también, si considero que las cosas pueden solucionarse me fijaré en los aspectos que apoyan este hecho: si tengo buena relación con mis compañeros, veré sus actuaciones positivas; si creo que los clientes son “majos”, contabilizaré y pensaré en aquellos que cumplen mi creencia y no veré el resto.

Es la “MAGIA” de esta necesidad de racionalizar y dar explicaciones a nuestras acciones y creencias.

Podemos entrar en un “círculo vicioso positivo”. Por cada decisión que he tomado, por cada creencia, valor o acción que he asumido, tendré múltiples razones que me han llevado a ella, y mi memoria, mis sentidos… estarán apoyándome para no caer en disonancia cognitiva.
¿PROBAMOS EN POSITIVO?
Artículo escrito por Mariol Fierro y publicado en LA NUEVA RUTA DEL EMPLEO,  octubre 2015.

¿SOMOS RACIONALES?

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Nos gusta “presumir de ello” como un hecho diferenciador, e incluso tendemos a valorar más positivamente a aquellas personas que “dicen” ser capaces de racionalizar las situaciones. Pero ¿somos realmente seres racionales, o sustentamos nuestras decisiones lógicas, en base a criterios emocionales?

[message type=»success|error|info|notice»]Si fuéramos 100% racionales, seríamos robots tomando decisiones en base a criterios lógicos. Pero somos personas. Reconocernos como seres emocionales es muy importante, también en un entorno laboral que si bien es racional en su diseño, está condicionado por los componentes emocionales de las personas que lo conforman.[/message]

Gran parte de la problemática en las empresas viene derivada de una inadecuada y/o inexistente gestión emocional: resistencia al cambio, conflictos relacionales, falta de implicación, falta de liderazgo… Escondernos detrás de la racionalidad no significa que nuestras emociones no estén ahí.  Conocer y gestionar cómo están las emociones implicadas en el entramado laboral, significa

PONER A TRABAJAR LAS EMOCIONES A NUESTRO FAVOR,

en cualquier momento o situación profesional.

 Poco a poco las empresas y nosotros, hemos ido abriendo posibilidades a nuestras emociones y hemos tenido que reconocer la importancia de las emociones en nuestra vida, también nuestra vida laboral.

Así, nos hemos ido “acostumbrando” a conceptos como el de la inteligencia emocional (Goleman). Y hemos visto estudios como el realizado por The Consortium for Research on Emotional Intelligence in Organizations, donde se nos habló del Cociente de Éxito, y se nos dijo que se debía en un  77% a nuestras aptitudes emocionales.

Pero , ¿qué estamos haciendo con todos estos datos? Cursos, jornadas, presentaciones… que nos hablan de entrenar habilidades y competencias relacionadas con nuestra inteligencia emocional… y parece que nos quedamos con la parte de INTELIGENCIA y nos vamos poco a poco dejando de lado la parte EMOCIONAL.

Nos entrenamos para conseguir tener más empatía, más habilidades sociales, conocernos mejor, automotivarnos… Y todo esto ¿lo estamos haciendo desde un enfoque emocional o desde una racionalización de nuestra inteligencia emocional?¿Estamos hablando de gestionar nuestras emociones o estamos intentando racionalizar nuestras emociones?

Pensémoslo durante unos segundos. Quizás debamos rediseñar el camino que estamos recorriendo. El siguiente paso a reconocernos como seres emocionales, no es buscar cómo racionalizar y controlar nuestras emocionales; tampoco es poner a ambas a luchar.

 

¿Cómo influyen las emociones en nuestra vida, también nuestra vida laboral?

La investigaciones actuales sugieren que determinados aspectos del proceso de la emoción y del sentimiento son indispensables para la toma de decisiones, esencial en nuestra vida.

Antonio Damasio, (premio príncipe de Asturias, 2005), considerado el máximo exponente en el estudio del cerebro, demostró que la parte emocional de nuestro cerebro es el componente más influyente en la toma de decisiones  y concluye en una investigación que nuestro cerebro no procesa como una máquina lógica sino que calibra el poso emocional de experiencias previas.

Según la “hipótesis del marcador somático”,  cuando tenemos que tomar una decisión, nuestro cerebro analiza las experiencias vividas, intereses…provocando en nuestro organismo reacciones somáticas que se traducen en experimentar un estado emocional. Esta respuesta tiene la característica de ser rápida y efectiva, frente a una respuesta más calibrada pero también lenta de nuestro cerebro racional. Nuestro cerebro está diseñado para responder con rapidez, a tiempo.

No cabe duda de que a lo largo de nuestra experiencia personal y, en función de los temas a analizar, permitimos que el componente emocional condicione en mayor o menor medida el resultado final de la decisión.

Pero recuerda:

[message type=»success|error|info|notice»]Aprende a gestionar esta realidad.[/message]

Artículo publicado por Mariol Fierro en LA NUEVA RUTA DEL EMPLEO, septiembre 2015

TU CEREBRO ESTA PREPARADO PARA CAMBIAR, ¿Y TÚ?

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Imagínate que para ir de tu casa al trabajo tuvieras que cruzar un enorme campo de trigo. El primer día te has abierto camino y has cruzado como has podido. Al día siguiente, como el camino ya está hecho repites de nuevo y así sucesivamente. Pero todos los días llegas tarde y cansada y decides subirte a lo alto de una montaña y observar qué pasa. Ves que el camino que recorres, es sinuoso y te hace perder tiempo y esfuerzos. ¿Qué haces? ¿Cuál sería tu decisión?

[message type=»success|error|info|notice»]¿Podrías seguir aplicando sobresfuerzos y recorriendo el camino de siempre, aún sabiendo que no es el más apropiado, por el simple hecho de no cambiar… o podrías plantearme marcar un nuevo camino?[/message]

Tu camino personal y profesional es igual que el que acabamos de describirte. A lo largo de tu vida has ido tomando decisiones y marcando caminos. Pero las cosas cambian y los caminos que habías tomado habitualmente hasta ahora pueden estar haciéndote llegar tarde y cansada a tus metas… o no llegar. ¿Qué haces? ¿Has subido a la colina?¿Has visto qué pasa?¿Cuál sería tu decisión?

Podrías seguir como hasta ahora, aplicando cada vez más esfuerzos infructuosos… o podrías plantearte rediseñar tu camino. ¿Te pones alguna excusa? ¿Eres de esas personas que se dicen esa famosa frase del “yo soy así”, como si el camino fuera ya definitivo y no hubiera posibilidad de cambio? ¡NO ES CIERTO! Hasta los cauces de los grandes ríos, pueden variarse. 

[message type=»success|error|info|notice»]Nuestro cerebro está preparado para cambiar. Es lo que el neurólogo Norman Doidge, llama “plasticidad cerebral”, o lo que es lo mismo, que nuestro cerebro está preparado para cambiar y adaptarse, sólo requiere  ponerse a hacerlo.[/message]

 

[message type=»success|error|info|notice»]Salir de nuestra zona de confort, crear nuevos caminos, entrenar nuevos hábitos… no cabe duda que requiere un esfuerzo. Pero ¿SEGUIR POR EL CAMINO SINUOSO TE LLEVA A ALGUNA PARTE?[/message]

La metáfora del campo de trigo es una buena forma de explicar cómo funciona. Según vamos marcando caminos y ejercitando habilidades, se convierten en un hábito y pasan a consolidarse, a casi automatizarse en nuestra manera de hacer las cosas. Pero el campo (nuestro cerebro) está ahí, sigue habiendo otros lugares por los que ir, y siguen estando abiertos a ser rediseñados y utilizados por nosotros.

Dar el paso de iniciar un nuevo camino puedo ser costoso. Sólo tenemos que tener en cuenta si el esfuerzo merece la pena. Estamos preparados para adquirir nuevas habilidades a lo largo de toda nuestra vida. Nuestras conexiones cerebrales no son inamovibles, nuestra capacidad crece a la vez que lo hace nuestro entrenamiento.

Nuestra vida es una lucha continua entre la estabilidad y el cambio. Entre seguir en el atasco o tomar una ruta alternativa, entre quedarnos esperando o salir a buscar las cosas, entre continuar con nuestra vida o promover cambios, entre hacer las cosas igual o crear algo diferente… entre seguir haciendo las mismas cosas con los mismos resultados, o entrenar nuevos hábitos y generar nuevos resultados…

¿Cuál es tu decisión? Tú DECIDES cuál es la que quieres tomar.

Sólo debes tener en cuenta dos cosas:

  • ES POSIBLE CAMBIAR. Tu cerebro está preparado para ello. No te pongas excusas.
  • TU DECIDES, que no lo haga tu miedo.

 

 

[message type=»success|error|info|notice»]Lo importante es QUE TOMES DECISIONES sobre tu vida personal y profesional, sin excusas y sin miedos. Ya sabes, PUEDES. ¿QUIERES?[/message]
Artículo escrito por Mariol Fierro, y publicado en LA NUEVA RUTA DEL EMPLEO, agosto 2015

DE PROFESIÓN… LAS PERSONAS

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[message type=»success|error|info|notice»]¿MI PROFESION? LAS PERSONAS[/message]

¿Coach? ¿Psicóloga?¿ Formadora? ¿Terapeuta pareja? ¿Consultora Recursos Humanos?…

[message type=»success|error|info|notice»]Quizás parezcan muchas cosas, pero son todo una: mi trabajo son las personas en su casa, con sus parejas, en el trabajo… , como personas, esa es la unión. [/message]

El objetivo es ayudar a los demás a que consigan sus objetivos facilitándoles la gestión y mejora de todos aquellos aspectos personales que influyen en esos objetivos personales, sociales, educativos, laborales… Trabajo con las personas y sus emociones, sus creencias, sus inquietudes, sus dudas, sus expectativas…

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Si tuviera una tienda de cupcakes cocinaría para niños, para adultos, para fiestas, para eventos de empresa… y sabría hacerlos utilizando chocolate,  dulces,  toppings…  En cada caso una propuesta, en cada caso una respuesta, pero siempre son cupcakes.

Yo trabajo con personas, más jóvenes,  adultos, en su casa, con su pareja, en el trabajo…  y trabajo desde un enfoque ecléctico, utilizando la psicología, el coaching, la formación, el mentoring, la consultoría… En cada caso una propuesta, con cada necesidad una respuesta profesional, pero siempre hay un nexo de unión: las personas.

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De la psicología he adquirido una importante y necesaria base científica y también unos recursos terapéuticos;  del coaching una metodología que da valor a las personas; de la formación una manera de dar a conocer qué nos explica como personas en diferentes ámbitos; del mentoring la importancia de la transferencia del saber; de los recursos humanos una herramienta para el desarrollo personal y de las empresas… Pero AL FINAL ES TODO UNO: trabajo con personas, sus inquietudes, creencias, emociones…

En los últimos  4 años de mi proyecto profesional, he ido entretejiendo experiencias y he tenido cada vez más claras las cosas: todos  somos personas, nos educamos como personas, formamos a personas, convivimos con personas y trabajamos con personas.

¿Podemos cortarnos en trocitos y ser sólo trabajadores, sólo parejas, sólo padres, sólo estudiantes…? ¿Son diferentes los procesos y componentes que nos definen, nos explican y nos mueven y/o paralizan en cada caso? ¿Ser proactivo, asertivo, tomar decisiones… es algo que ocurre sólo en casa y no en el trabajo, o al revés?