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Check List al Teletrabajo

 

Ahora imagínate por un momento que tu mejor amigo te avisa que viene a tu casa. Tenerlo en casa es estupendo. Durante meses, para estar juntos habéis tenido que desplazaros, acordar horarios y ahora que lo tendrás a tu lado, todo es tan nuevo como positivo.

¿Que no tienes cama ni habitación para él? NO IMPORTA, un colchón en el salón es una opción recurrida y hasta divertida.

¿Que coincide en horarios con tus hijos? NO PASA NADA, siempre quisiste que le conocieran mejor y ésta es una oportunidad, podréis estar todos juntos.

¿Que sus horarios son un poco extraños y se solapan con tus hábitos de vida? QUÉ MÁS DA, lo importantes es que está ahí, cerca, puedes ser flexible con eso.

¿Qué te roba tiempo solicitando tanta dedicación? PEOR SERÍA NO PODER TENERLO. A fin de cuentas, sabes que será poco tiempo y uno se adapta a todo, e incluso lo aprecia en la excepcionalidad.

 

Pero…. ¡¡¡¡¡¿y si ahora te dice que viene para quedarse?!!!!! Entonces la situación cambia, ¿verdad?

 

El colchón en el salón ya no es divertido, echas de menos no tener un tiempo en exclusividad con tu familia, te agota no poder vivir según tus rutinas, y empiezas a echar cuentas de la nueva situación. Sin embargo no hay marcha atrás   VIENE PARA QUEDARSE, y hay que buscar una manera de organizar esta situación, para que sea enriquecedora para ambos.

 

 

No es mi intención hablar aquí de todas las ventajas del teletrabajo (las estamos escuchando a diario), ni tampoco de sus inconvenientes (los escucharemos cuando los problemas de convivencia con este amigo empiecen a ser más evidentes).

Lo importante es tener en cuenta que una herramienta tan potente como ésta, requiere un proceso de adaptación y aprendizaje también potente. Y como organización nuestro papel es promover los pasos necesarios para que su implementación sea óptima. Nos interesa empezar a pensar en cómo afecta a la salud emocional de nuestros trabajadores, no solo porque hacerlo sea bueno para ellos, sino también porque es necesario para que nuestro proyecto funcione.

 

Porque ya no todo sirve, ya no todo es divertido cuando deja de ser novedoso… Porque pasados las primeras semanas de esa mezcla entre temor y novedad, y las segundas de aceptación y acoplamiento, llegarán las terceras de rutinas, y las cuartas de aburrimiento, y las quintas de necesidades…  Por todo eso, es el momento de hacer un check list que nos permita planificar la gestión de esta herramienta que es el teletrabajo.

 

  1. ¿Es la mejor opción? Piensa que hasta la mejor herramienta, no es la mejor herramienta para todo. Deja de lado las modas, estudia tus necesidades y genera a partir de ahí posibilidades. Habrá actividades que se adaptarán estupendamente al teletrabajo y otras donde será más dificultoso. Plantéate modelos mixtos.
  2. Teletrabajar no significa trabajar en la distancia, es importante que distingas entre presencialidad y cercanía. El sistema operativo de nuestro cerebro es social, está construido para tener relaciones sociales, busca la manera de mantenerlas. Plantéate, de nuevo, modelos mixtos de interacción.
  3. ¿Están tus trabajadores cualificados? Si cuando compras una máquina piensas en la formación necesaria para su buen uso, no pretendas que un cambio como éste pueda hacerse sin que ello sea también necesario.
  4. ¿Están tus trabajadores preparados? También es importante. No puedes dejar de lado que cuando implementas nuevos procedimientos de trabajo deben reforzarse competencias y motivaciones para que sean exitosos: capacidad de concentración, capacidad de organización, autonomía,  gestión de tiempos …  se pueden entrenar y mejorar.
  5. ¿Estás contando con que tus trabajadores son personas? Gestionar el lado humano y emocional de tus colaboradores será clave para el afrontamiento de nuevas situaciones: gestionar la incertidumbre, sentirse apoyado, la necesidad de ampliar refuerzos, gestionar el estrés … son variables de alto impacto en este proceso de adaptación.
  6. ¿Dispones de los recursos necesarios? Sí, eso también te compete. Cuando diseñas una oficina piensas en el espacio, las interferencias entre usuarios, las mesas y sillas donde realizarlo…. porque sabes que eso repercute en el bienestar de tus colaboradores y por tanto en tus resultados. ¿Y cuando el trabajo es en casa? ¿Pueden disponer tus colaboradores de espacios de trabajo adecuados? ¿Pueden parcelar tiempos? ¿Estás contando con ello?
  7. Llevamos un buen rato hablando de nuevos procedimientos, ¿los tienes diseñados? Implantar el teletrabajo es algo más que un ordenador en una casa. ¿Tienes definidos procesos? ¿Están definidos los tiempos de trabajo? ¿Están claros los objetivos? ¿Hay un diseño para mantener los lazos motivacionales y de apego? ¿Está valorada y tenida en cuenta la necesidad de interacción en los modelos de trabajo en equipo? ¿Estás diseñados los procesos de apoyo y seguimiento?

 

 

¿Estamos en un momento “feliz”, con nuestro amigo en casa, “de visita”?. Ahora que sabemos que viene para quedarse, trabajemos para que esta convivencia sea enriquecedora para todos.

 

Dejemos por un momento de mirar obnubilados a la herramienta, y pensemos quién la usará y cuál será la mejor manera de hacerlo.

PIENSA EN PERSONAS.

 

PLANIFICAS TUS VACACIONES…¿Y TU VIDA?

¿Crees que diseñar tu futuro merece menos esfuerzos que planificar tus vacaciones?

En esta época del año empezamos a pensar, tomar decisiones, preparar cosas, ponernos en marcha….para nuestras vacaciones. ¿Has pensado en utilizar ese mismo proceso para diseñar tu futuro? ¿O crees que tu vida es más sencilla que unas vacaciones?

Las vacaciones ideales son TUS VACACIONES, aquellas que quieres hacer y aquellas que puedas hacer ponderando esfuerzos y resultados.

EMPEZAMOS POR LA VACACIONES…

¿A qué llamas tú ir de vacaciones?

Parece obvio, pero no es así: las vacaciones son para cada persona una cosa diferente, no existe un modelo estándar. Para unos es descanso, para otros viajes exóticos, para otros sol y playa… ¿Qué son para ti unas buenas vacaciones?

¿Sabes dónde quieres ir?

Una vez decidido lo anterior, ahora estarás pensando dónde ir para encontrarlas. Posiblemente estarás visualizando el sitio, quizás hasta tengas una foto del sitio al lado de tu zona de trabajo, por eso de tener claras tus metas y así motivarte a continuar hasta que llegue el día. Y sobre todo, te habrás informado no sólo por referencias.

¿De qué recursos dispones?

Esta es la parte menos bonita, pero es necesaria. Quizás quieres dar una vuelta al mundo durante 6 meses, pero también quizás no dispongas de los recursos suficientes, ni quieras o puedas hacer el esfuerzo necesario para llegar a tenerlos.

¿Cómo vas a llegar?

Por supuesto hay que pensar cómo llegar hasta ese sitio maravilloso. ¿Buscas un viaje rápido o quieres ir disfrutando del camino? ¿De cuánto tiempo dispones? ¿Cuáles son tus recursos? Entiendo que no es lo mismo ir en avión privado, que desplazarse a pie, todo depende de tus expectativas, tus tiempos, tus recursos y tus intereses… y por supuesto de tu entorno (no siempre hay vuelos, no siempre se llega a pie).

¿Has preparado las maletas?

¿Llevas en ellas todo aquello que te puede ayudar a disfrutar de las vacaciones sin que te pese demasiado? ¿Has podido quedarte con lo que es importante y dejado a un lado cosas con las que podrás hacerte en el camino? ¿Sabes qué puedes encontrarte a tu llegada y qué no necesitarás? Por cierto, ¿sabes lo que llevas y cómo encontrarlo?

Antes de salir, ¿has dejado la casa bien cerrada?

Es importante que antes de salir de viaje, te fijes en dejar bien las cosas en el punto de partida. Ya sabes, no interesa dejar grifos abiertos… y siempre es bueno mantener el contacto con los vecinos.

¿Está preparado tu medio de transporte?

Recuerda que un coche no es un fórmula uno, ni una furgoneta; que una bicicleta no sirve para recorrer miles de kilómetros en poco tiempo; que un avión de pasajeros no contempla vuelos regulares de menos de 100 km…. Quizás te parezca una tontería pero no lo es: cada medio de transporte tiene unas posibilidades y también unos límites. Aprende a gestionar tus recursos, no a “romperlos por tu autoexigencia”. Entiende también que es necesario el mantenimiento, o te quedarás sin gasolina a mitad de camino.

¿Estás entrenada para el viaje?

Cada acción requiere una competencia. Conducir es más que girar el volante a derecha e izquierda. Emprender una largo viaje supone saber hacer viajes cortos, tener entrenados tiempos, esfuerzos y habilidades. Supongo que si vas a recorrer 1000 km en coche, antes habrás recorrido al menos otros tantos de entrenamiento en etapas… y por supuesto, tendrás carnet de conducir.
Además, al igual que tu coche, tu también necesitarás repostar por el camino.

Cuando las cosas no salen como tenías previsto…

¿Qué esperabas? No todo depende siempre de ti. Habrá imprevistos en tus planificaciones, pero eso no tiene que amargarte las vacaciones. Habremos tenido dificultades que han sido obstáculos a superar, habremos tenido situaciones inesperadas que han modificado en parte nuestras expectativas…

No se trata de olvidar que puede surgir un problema sino de prever qué hacer cuando surja, no se trata de pensar que no nos cansaremos, sino de tener previstas estrategias para superar ese cansancio… nosotros solos, o con el apoyo de otras personas. Los imprevistos se planifican, no intentando controlarlos sino preparándonos para afrontarlos.

¿Cómo medirás el éxito de tus vacaciones?

Quizás estés valorando si todos los esfuerzos que has tenido y tendrás que hacer en cansancio, tiempo, dinero… compensan los resultados en cuanto a disfrute, tiempo y recompensas….. ¿Merece la pena? ¿Somos capaces de fijarnos en el global y valorar como positiva la experiencia? ¿En base a qué vas a valorarlo?

Quizás sea bueno que tengas esto previsto antes de empezar el viaje. ¿Has pensado en tus vacaciones con flexibilidad para asumir cambios y aún así disfrutarlas? ¿Has balanceado tus posibilidades y tus sueños? ¿Has tomado nota de unas expectativas ambicioso-realistas para luego poder reconocer los éxitos? ¿Eres capaz de comparar?

El futuro ideal es TU FUTURO, aquel que has decidido que quieres tener y aquel que puedes llegar a conseguir ponderando esfuerzos y resultados.
¿VAS A PLANIFICARLO?

¿Te parece si empezamos a aplicar el método a nuestra vida?
¡¡¡¡ EMPEZAMOS !!!!!

¿BUSCAS LO MALO DE LO BUENO?

¿Conoces a alguna de esas personas que siempre buscan lo malo de lo bueno? Ya sabes, aquellas que piensan que todo tiene una mala parte que hay que destacar.

Aquellas que se van de vacaciones y te hablan del calor excesivo, que tienen un buen trabajo e insisten en las responsabilidades, que tienen un buen salario y te hablan de los impuestos que pagan por ello, que tienen más tiempo libre y lo dedican a pensar cuánto van a aburrirse, que no tienen problemas de salud y te hablan de la última mota que se les metió en el ojo, que pasan por un buen momento y se centran en lo poco que “saben” dura lo bueno…

También existen las personas que tienden a buscar lo bueno en lo malo. Y ahí está la gran paradoja, y es que aquellas personas que están pasando por malos momentos, tienden a fijarse más en lo bueno, como una estrategia para seguir adelante.

Son aquellas que no han podido ir de vacaciones y te hablan de conocer su ciudad, que trabajan día a día dejándose todas sus fuerzas e insisten en ello como una manera de mantenerse activas, que piensan en aprovechar cada minuto de su poco tiempo libre, que buscan cada minuto sin dolor en sus procesos de recuperación, como un momento más de éxito, que pasan por un mal momento y se centran en que lo bueno está por venir…

Ya sabes hay personas que consideran que el agua está fría y otras que nadan para entrar en calor, personas que encuentran la suciedad entre las flores y otras que encuentran flores entre la suciedad, personas que encuentran la paja en todos los ojos, incluso el suyo… y personas que construyen viviendas con las vigas.

Aquí te dejo algunas reflexiones, para que tú decidas si te pasas al grupo de los que buscan lo bueno, incluso entre lo malo.

1. Esperar que TODO sea PERFECTO es la manera más SEGURA de equivocarse. En demasiadas ocasiones planificamos nuestras vidas como si fuéramos los protagonistas de una película donde nada surge del esfuerzo, donde los días son soleados y los campos verdes. Apaga la tele y entra en el mundo real, ese donde las cosas se consiguen con el esfuerzo y donde para que los campos sean verdes, es necesario que algún día llueva. Aprende a apreciar el olor de la hierba mojada por la lluvia, el calor del sol y la frescura de la sombra… y piensa que quizás no todo sea posible, pero sí todo es intentable, y todo tiene un valor, el que tú le das.
2. Una cosa es no ver y otra ponerte demasiados aumentos. No estamos diciendo que no veas las dificultades, están ahí, pero una cosa es esconderlas y otra magnificar las cosas hasta el punto de hacerlas tan monstruosas como insuperables. Balancea tus valoraciones, tu “todo es malo”, NI ES TODO, NI ES TAN MALO.
3. ES TU DECISIÓN ELEGIR EL GRUPO. Una vez que has decidido elegir dónde estar, esa etiqueta te ayudará a mantenerte en él. Porque tu cerebro quiere que tengas razón en la decisión que has tomado. A esto lo llamamos disonancia cognitiva. Por esa razón si has decidido ver cochecitos de bebé mientras paseas, verás un montón de ellos, si has decidido ver piernas escayoladas, verás más que de costumbre…y si has decidido ver cosas buenas en tu vida, las verás también.
4. Al final tus decisiones van marcando tus realidades. ¿Oiste alguna vez hablar de las PROFECIAS AUTOCOMPLIDAS? Si piensas que todo lo que te rodea es negativo, tenderás a ver sólo lo negativo, te comportarás en base a ello, y al final lo terminará siendo. Si crees que tus compañeros quieren hacerte la vida imposible, te fijarás sólo en cada aspecto que lo corrobore y entonces tú te comportarás de tal manera que lo favorecerás.
5. Y por último, si todo lo anterior no te ha servido para reflexionar, plantéate, ¿PARA QUÉ TE SIRVE fijarte en todo lo negativo? ¿Para preocuparte? ¿Para darte pena a ti o a los demás? Ninguna de las dos opciones te ayudará a dar el primer paso para el cambio y la mejora: ocuparte.

En el mundo real, nada es perfecto, y es ahí donde está nuestro valor añadido, eso es lo que nos distingue y lo que nos da poder: EL PODER DE ELECCION, el poder de decidir cómo valoramos y cómo afrontamos nuestras experiencias.
Ser capaces de reconocer y valorar lo positivo, saber apreciar cada momento, a la vez que buscamos la forma de afrontar lo negativo, forma parte de nuestra SALUD EMOCIONAL.
¿EMPEZAMOS?

SI NO QUIERES NO PUEDES: el sueño de María

SI QUIERES PUEDES,

NO ES LO MISMO, QUE

SI NO QUIERES NO PUEDES.

María tenía un sueño. Se había planteado muchas veces ponerse a ello, luchar por ese sueño, pero nunca encontró el apoyo que hubiera querido. Para su entorno los sueños dormían en la cama cuando nos despertábamos: su familia no hacía más que hablarle de imposibilidades y mostrarle dificultades insalvables;  y en su entorno social, donde nadie tenía un sueño similar, la llamaban al conformismo cuando ella compartía el suyo.

Ávida en aprendizajes descubrió en diferentes artículos y conferencias que soñar es necesario y cumplir los sueños es posible: sólo hay que querer y luchar por ello. Ella quería, y no quiso volver a sentirse culpable por no luchar: era dueña de sí misma y responsable de conseguir lo que quería. Interactuando con un entorno que no la conocía a ella pero sí su motivación, le dieron la fuerza que necesitaba: si quieres puedes, no te pongas límites, la felicidad está en luchar por lo que uno quiere…

María tenía las ideas claras: quería cumplir su sueño y se empoderó. Decidió dejar de procastinar y pasar a la acción, ser la dueña de su vida, salir de la zona de confort en la que no era bueno quedarse. Y tomó la decisión de seguir adelante con su sueño, con determinación, sin excusas. No había vuelta atrás. QUERÍA, Y PODRÍA.

  • “Mamaaaa!, la bisabuela nos ha regalado un viaje a Tokio… dice que con ella de pivot en el equipo, esta vez sí traeremos el oro en baloncesto.
objetivos realistas
Nuestro objetivo como profesionales es facilitar a las personas convertir sus sueños en objetivos realizables, siendo capaces de ajustar expectativas, en ocasiones siendo AMBICIOSOS, en ocasiones siendo REALISTAS, y en todos los casos combinando ambas:
AMBICIOSO-REALISTAS.

Es importante que asumamos que si no ponemos toda nuestra intención en algo, si no trabajamos por ello, si no nos lo creemos, no podremos conseguirlo: hasta para que te toque la lotería tienes que ir a comprar el boleto.

Sin embargo, en nuestro afán por empoderar y hacer que las personas crean en sus posibilidades, corremos el riesgo de caer en un posibilismo cargado no tanto de irrealidades como de una focalización excesiva en lo personal.

Lo sé, hay que contrapesar una tendencia generalizada a pensar que todo depende de los demás y a poner en manos del destino nuestro futuro. Pero ¿conseguimos el equilibrio si la tendencia generalizada es a pensar que todo depende de nosotros y que en nuestra acción está nuestro futuro? ¿Qué conseguimos incidiendo en que nuestros sueños son siempre realizables?

 

Cuando estoy con una persona, desde el conocimiento de la psicología y de esa persona, puedo trabajar desde la individualidad, sabiendo dónde y cómo llega cada mensaje, cada reflexión, cada toma de consciencia. Con estas personas podemos trabajar favoreciendo su empoderamiento personal, facilitándoles el entrenamiento en recursos para la superación de obstáculos y… en la misma medida, facilitándoles convertir sus sueños en metas: para el empleo, para la solución de problemas, para el bienestar….

Cuando doy una charla o publico un artículo, no tengo ese control, y por tanto me planteo que debo ser más exacta con el verdadero significado de aquello que quiero comunicar, que es “QUERER ES NECESARIO PERO NO SUFICIENTE PARA PODER: CRÉETELO, HAZ TODO LO NECESARIO, SIN LÍMITES, para lograr alcanzar tus metas, Y aprende a reconocer y gestionar tu vida, con sus circunstancias:

AMBICIOSO-REALISTAS.

SIEMPRE TENEMOS RAZON

¿Qué ocurre cuando hemos tomado una decisión, realizado una acción o asumido una creencia? ¿Somos objetivos en su valoración?

Habíamos hablado de cómo las emociones influyen en nuestra toma de decisiones y cómo somos seres emocionales antes que racionales (“PRIMERO SIENTO LUEGO PIENSO”). Ahora tenemos que aceptar otro hecho:  PRIMERO ACTÚO, LUEGO JUSTIFICO MI ACCIÓN.

Imparto habitualmente formación en empresas, en ocasiones a directivos y en ocasiones a personal técnico. Ambos tienen razón en sus planteamiento, ambos tienen sus argumentos bien fundamentados, ambos creen tener razón, ambos tienen su propio mapa. ¿Qué es lo que está ocurriendo?

Cuando una nueva información llega a nosotros, necesitamos ser congruentes con nosotros mismos y justificar nuestras acciones/creencias.

Es lo que el poeta Ramón de Campoamor decía “… nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira…”. Sin quererlo nos hablaba de algo que determina en gran medida nuestra memoria, nuestros argumentarios y nuestras acciones.

Es lo que Festinger llamó disonancia cognitiva. Según esta teoría las personas que se ven en esta situación se ven obligadas a tomar algún tipo de medida que ayude a resolver la discrepancia entre creencias y/o conductas contradictorias.

Esto ocurre hasta tal punto y de una manera a veces tan incontrolable que afecta no sólo a nuestra toma de decisiones, sino también a nuestra memoria y nuestros sentidos.

En el libro “Su memoria” (Alan D. Baddeley) analiza el caso de las declaraciones de testigos oculares. También el psicólogo J.M. Catell publicó investigaciones sobre la exactitud con la que se recordaban acontecimientos cotidianos. ¿Cuál creéis que fueron los resultados?

SIEMPRE TENEMOS RAZÓN
NUESTRA MEMORIA Y NUESTROS SENTIDOS NO ENGAÑAN, “SIN QUERER”, PERO LO HACEN.

Los resultados fueron que … NUESTRA MEMORIA Y NUESTROS SENTIDOS NO ENGAÑAN, “SIN QUERER”, PERO LO HACEN.
Sabemos que no podemos recoger  ni mucho menos almacenar todo lo que observamos. La cuestión es que seleccionamos información, y no lo hacemos aleatoriamente, lo hacemos en función de aspectos que tienen que ver con nuestra arquitectura cerebral y también dejando paso a que nuestras experiencias pasadas, nuestras creencias, nuestros intereses… nos ayuden.

Por esta razón según cuál sea mi equipo favorito veré sus buenas jugadas y las faltas del otro; por esa razón cuando llevo la silla de un bebé me parece que hay más bebés y sillas que nunca; cuando estoy  deprimido  veo todas las cosas malas que ocurren a lo largo del día… Cuando el refrán me habla de “ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio”, no es que esté intentando engañar a alguien, es que realmente no veo la viga.

¿Lo pasamos al ámbito empresarial?

Si estoy preocupado por un posible ERE veré todos y cada uno de los movimientos que llevan a esa decisión; si tengo problemas con algún compañero, veré con más facilidad sus actuaciones negativas; si creo que los clientes son unos “pesados”, contabilizaré y pensaré en aquellos que cumplen mi creencia…, y no veré el resto.

Y también, si considero que las cosas pueden solucionarse me fijaré en los aspectos que apoyan este hecho: si tengo buena relación con mis compañeros, veré sus actuaciones positivas; si creo que los clientes son “majos”, contabilizaré y pensaré en aquellos que cumplen mi creencia y no veré el resto.

Es la “MAGIA” de esta necesidad de racionalizar y dar explicaciones a nuestras acciones y creencias.

Podemos entrar en un “círculo vicioso positivo”. Por cada decisión que he tomado, por cada creencia, valor o acción que he asumido, tendré múltiples razones que me han llevado a ella, y mi memoria, mis sentidos… estarán apoyándome para no caer en disonancia cognitiva.
¿PROBAMOS EN POSITIVO?
Artículo escrito por Mariol Fierro y publicado en LA NUEVA RUTA DEL EMPLEO,  octubre 2015.

TU CEREBRO ESTA PREPARADO PARA CAMBIAR, ¿Y TÚ?

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Imagínate que para ir de tu casa al trabajo tuvieras que cruzar un enorme campo de trigo. El primer día te has abierto camino y has cruzado como has podido. Al día siguiente, como el camino ya está hecho repites de nuevo y así sucesivamente. Pero todos los días llegas tarde y cansada y decides subirte a lo alto de una montaña y observar qué pasa. Ves que el camino que recorres, es sinuoso y te hace perder tiempo y esfuerzos. ¿Qué haces? ¿Cuál sería tu decisión?

[message type=»success|error|info|notice»]¿Podrías seguir aplicando sobresfuerzos y recorriendo el camino de siempre, aún sabiendo que no es el más apropiado, por el simple hecho de no cambiar… o podrías plantearme marcar un nuevo camino?[/message]

Tu camino personal y profesional es igual que el que acabamos de describirte. A lo largo de tu vida has ido tomando decisiones y marcando caminos. Pero las cosas cambian y los caminos que habías tomado habitualmente hasta ahora pueden estar haciéndote llegar tarde y cansada a tus metas… o no llegar. ¿Qué haces? ¿Has subido a la colina?¿Has visto qué pasa?¿Cuál sería tu decisión?

Podrías seguir como hasta ahora, aplicando cada vez más esfuerzos infructuosos… o podrías plantearte rediseñar tu camino. ¿Te pones alguna excusa? ¿Eres de esas personas que se dicen esa famosa frase del “yo soy así”, como si el camino fuera ya definitivo y no hubiera posibilidad de cambio? ¡NO ES CIERTO! Hasta los cauces de los grandes ríos, pueden variarse. 

[message type=»success|error|info|notice»]Nuestro cerebro está preparado para cambiar. Es lo que el neurólogo Norman Doidge, llama “plasticidad cerebral”, o lo que es lo mismo, que nuestro cerebro está preparado para cambiar y adaptarse, sólo requiere  ponerse a hacerlo.[/message]

 

[message type=»success|error|info|notice»]Salir de nuestra zona de confort, crear nuevos caminos, entrenar nuevos hábitos… no cabe duda que requiere un esfuerzo. Pero ¿SEGUIR POR EL CAMINO SINUOSO TE LLEVA A ALGUNA PARTE?[/message]

La metáfora del campo de trigo es una buena forma de explicar cómo funciona. Según vamos marcando caminos y ejercitando habilidades, se convierten en un hábito y pasan a consolidarse, a casi automatizarse en nuestra manera de hacer las cosas. Pero el campo (nuestro cerebro) está ahí, sigue habiendo otros lugares por los que ir, y siguen estando abiertos a ser rediseñados y utilizados por nosotros.

Dar el paso de iniciar un nuevo camino puedo ser costoso. Sólo tenemos que tener en cuenta si el esfuerzo merece la pena. Estamos preparados para adquirir nuevas habilidades a lo largo de toda nuestra vida. Nuestras conexiones cerebrales no son inamovibles, nuestra capacidad crece a la vez que lo hace nuestro entrenamiento.

Nuestra vida es una lucha continua entre la estabilidad y el cambio. Entre seguir en el atasco o tomar una ruta alternativa, entre quedarnos esperando o salir a buscar las cosas, entre continuar con nuestra vida o promover cambios, entre hacer las cosas igual o crear algo diferente… entre seguir haciendo las mismas cosas con los mismos resultados, o entrenar nuevos hábitos y generar nuevos resultados…

¿Cuál es tu decisión? Tú DECIDES cuál es la que quieres tomar.

Sólo debes tener en cuenta dos cosas:

  • ES POSIBLE CAMBIAR. Tu cerebro está preparado para ello. No te pongas excusas.
  • TU DECIDES, que no lo haga tu miedo.

 

 

[message type=»success|error|info|notice»]Lo importante es QUE TOMES DECISIONES sobre tu vida personal y profesional, sin excusas y sin miedos. Ya sabes, PUEDES. ¿QUIERES?[/message]
Artículo escrito por Mariol Fierro, y publicado en LA NUEVA RUTA DEL EMPLEO, agosto 2015

SOMOS MAS QUE NUESTRA FORMACION Y EXPERIENCIA

 

[message type=»success|error|info|notice»]

 SOMOS PERSONAS Y TRABAJAMOS CON PERSONAS.

Reconocernos como tal es esencial en un entorno laboral que si bien es racional en su diseño, está condicionado por componentes emocionales.

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Hablamos de una serie de habilidades y competencias como gestión del cambio, resolución de conflictos, habilidades de negociación, proactividad, ponderación de riesgos, liderazgo, implicación personal, autoestima profesional, habilidades sociales… En definitivas cuentas, hablamos de inteligencia emocional y hábitos de eficiencia. Entrenarlas y gestionarlas es esencial para un adecuado desarrollo de nuestra carrera profesional.

Históricamente las empresas han dado poca importancia a estos aspectos, pero cada vez más, las empresas más punteras, están corroborando los diferentes estudios sobre relaciones humanas en el trabajo, y llegando a una conclusión clara:

SOMO PERSONAS, TRABAJAMOS COMO Y CON PERSONAS, luego los aspectos personales influyen en gran medida en nuestro desempeño.

¿O te crees que las empresas que cuidan de sus trabajadores y les facilitan una adecuada integración lo hacen porque «son buena gente»? Si está demostrado que el desarrollo y bienestar personal influye en nuestra efectividad en el trabajo, ¿por qué no estamos preparándonos para ello? ¿SABES CÓMO?

Es un terreno nuevo en el mundo empresarial. Siempre habíamos creído que las cuestiones personales eran cosa sólo de cada persona, e incluso nos daba «vergüenza» pensar en necesitar ayuda en este terreno. Pero ahora

sabemos que se puede mejorar, que es bueno mejorar, y que contar con el apoyo de profesionales es una ayuda tan buena en estos casos, como en cualquier otro entrenamiento/cualificación profesional.