Mariol Fierro

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VIAJE AL FUTURO… EN BICICLETA

Cuando mi hijo cogió su bicicleta para salir, siendo ya una semana de cole, me quedé un  poco extrañada. Lo primero porque había decidido salir un día «laborable», lo segundo porque daba por hecho que podía hacerlo.

En un segundo había en la habitación dos caras, una de felicidad y emoción por tener que hacer deberes, y otra de sorpresa precisamente por ello y por tener que asimilar qué tienen que ver los deberes con salir a andar en bici.

PUES SÍ: TIENE QUE VER, Y MUCHO

Mientras apagaba mi radio de madre (ya sabéis, por dónde irán, qué harán, se me mojarán, se cansarán mucho…) le escuchaba cómo tenía que formar un equipo, elegir una ruta e investigar sobre ella, recorrerla practicando un deporte, fotografiarla, editarla y luego presentarla. El tiempo no existía, ni tan siquiera se planteaba que la actividad les llevaría horas de preparación, ejecución y presentación. ¡Era algo emocionante!

Una vez apagada la radio de madre, me puse a reflexionar sobre el tema, basándome en un artículo que recientemente compartí en mi facebook, que hablaba de las competencias necesarias en el futuro en el ámbito laboral y también de mejora personal (os invito a verlo).

Y como las personas de la edad de mi hijo, son ese futuro, aquí os dejo mis conclusiones:

En primer lugar toda competencia requiere entrenamiento, así que el futuro empieza a entrenarse hoy. Las competencias se entrenan, no se estudian. ¿Crees que se aprende a tocar el piano leyendo sobre los tipos de instrumentos?¿Crees que se corre en las olimpiadas estudiando la historia de las mismas?

Entonces, ¿cómo crees que nuestros hijos se defenderán en un futuro de cambio constante? ¿Escuchándonos, estudiando… o poniendo en práctica y “sudando” esas habilidades?

En segundo lugar, ¿puedo entrenarlas andando en bici? Repasemos:

  • Elegir un compañero de trabajo y hacer la actividad con él: TOMA DE DECISIONES.
  • Compartir la decisión de elegir una ruta y recorrido, asignar tareas según habilidades, asumir responsabilidades conjuntas…: TRABAJO EN EQUIPO.
  • Organizar la actividad para que pueda estar terminada en el plazo exigido, sin dejar de lado otras actividades…: GESTION DEL TIEMPO Y PLANIFICACION.
  • Hacerse con información, preparar los equipos, consultar el tiempo…: BÚSQUEDA Y GESTIÓN DE RECURSOS; PREVISION DE NECESIDADES.
  • Seleccionar una actividad válida para las dos personas que participaron…: AUTOCONOCIMIENTO Y ANALISIS DE RIESGOS.
  • Cuando volvieron de hacer el recorrido en bici (deporte que eligieron) estaban a partes iguales exhaustos, emocionados, desestresados …y con ganas de programar el resto de los pasos, es decir, de seguir entrenándose en competencias: AUTOMOTIVACION, incluso a pesar de las agujetas del día siguiente (VALOR DEL ESFUERZO).
  • Como además, como ocurre en todos los primeros entrenamientos, la “pasión” les llevó a más velocidad de la adecuada por caminos no demasiado preparados para ello, también conocieron la importancia de ASUMIR CONSECUENCIAS, que en este caso fueron unas piernas y brazos con alguna que otra lesión superficial por ortigas y hartos.
  • La presentación del mismo en clase les supone algún que otro hormigueo y vergüenza, que sin embargo esperan superar juntos (EMPODERAMIENTO, AFAN DE SUPERACION, COMUNICACIÓN).
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Ahora os pido que por favor, repaséis cada una de las palabras que he señalado con mayúsculas. ¿Consideráis que algo de esto les será imprescindible para su desarrollo tanto profesional como personal? ¿Queréis que continuemos o es suficientemente interesante?
Cuando dejo volar mi imaginación no estoy hablando de olvidar conocimientos, sino de potenciar competencias. Estoy hablando de un modelo donde entre las competencias estén la RESPONSABILIDAD, ESFUERZO y el aprender a hacer QUE NOS GUSTEN LAS COSAS QUE HACEMOS y NO QUE SOLO HAGAMOS LO QUE NOS GUSTA, porque eso también tendrán que entrenarlo para su futuro.

Tampoco quiero en este imaginario vuelo llevarme solamente a los centros educativos. Quiero también llevar conmigo todas estas actividades con las que ¿preparamos? a nuestros hijos. Reflexionemos: ¿entrenamos habilidades o de nuevo caemos en el mismo sistema de “embutir” conocimientos?

Considero que la mejor preparación que podemos dar a nuestros hijos, es PREPARARLES PARA ESTAR PREPARADOS. Su mochila para el viaje, tiene que estar llena de recursos, preparada para la lluvia, el sol, el frío, el calor, la cena de gala, la excursión… ¿Les preparamos para adaptarse a las situaciones o les llenamos su mochila de “por sis” para ese viaje a no sabemos aún dónde ni cómo?

SI NO QUIERES NO PUEDES: el sueño de María

SI QUIERES PUEDES,

NO ES LO MISMO, QUE

SI NO QUIERES NO PUEDES.

María tenía un sueño. Se había planteado muchas veces ponerse a ello, luchar por ese sueño, pero nunca encontró el apoyo que hubiera querido. Para su entorno los sueños dormían en la cama cuando nos despertábamos: su familia no hacía más que hablarle de imposibilidades y mostrarle dificultades insalvables;  y en su entorno social, donde nadie tenía un sueño similar, la llamaban al conformismo cuando ella compartía el suyo.

Ávida en aprendizajes descubrió en diferentes artículos y conferencias que soñar es necesario y cumplir los sueños es posible: sólo hay que querer y luchar por ello. Ella quería, y no quiso volver a sentirse culpable por no luchar: era dueña de sí misma y responsable de conseguir lo que quería. Interactuando con un entorno que no la conocía a ella pero sí su motivación, le dieron la fuerza que necesitaba: si quieres puedes, no te pongas límites, la felicidad está en luchar por lo que uno quiere…

María tenía las ideas claras: quería cumplir su sueño y se empoderó. Decidió dejar de procastinar y pasar a la acción, ser la dueña de su vida, salir de la zona de confort en la que no era bueno quedarse. Y tomó la decisión de seguir adelante con su sueño, con determinación, sin excusas. No había vuelta atrás. QUERÍA, Y PODRÍA.

  • “Mamaaaa!, la bisabuela nos ha regalado un viaje a Tokio… dice que con ella de pivot en el equipo, esta vez sí traeremos el oro en baloncesto.
objetivos realistas
Nuestro objetivo como profesionales es facilitar a las personas convertir sus sueños en objetivos realizables, siendo capaces de ajustar expectativas, en ocasiones siendo AMBICIOSOS, en ocasiones siendo REALISTAS, y en todos los casos combinando ambas:
AMBICIOSO-REALISTAS.

Es importante que asumamos que si no ponemos toda nuestra intención en algo, si no trabajamos por ello, si no nos lo creemos, no podremos conseguirlo: hasta para que te toque la lotería tienes que ir a comprar el boleto.

Sin embargo, en nuestro afán por empoderar y hacer que las personas crean en sus posibilidades, corremos el riesgo de caer en un posibilismo cargado no tanto de irrealidades como de una focalización excesiva en lo personal.

Lo sé, hay que contrapesar una tendencia generalizada a pensar que todo depende de los demás y a poner en manos del destino nuestro futuro. Pero ¿conseguimos el equilibrio si la tendencia generalizada es a pensar que todo depende de nosotros y que en nuestra acción está nuestro futuro? ¿Qué conseguimos incidiendo en que nuestros sueños son siempre realizables?

 

Cuando estoy con una persona, desde el conocimiento de la psicología y de esa persona, puedo trabajar desde la individualidad, sabiendo dónde y cómo llega cada mensaje, cada reflexión, cada toma de consciencia. Con estas personas podemos trabajar favoreciendo su empoderamiento personal, facilitándoles el entrenamiento en recursos para la superación de obstáculos y… en la misma medida, facilitándoles convertir sus sueños en metas: para el empleo, para la solución de problemas, para el bienestar….

Cuando doy una charla o publico un artículo, no tengo ese control, y por tanto me planteo que debo ser más exacta con el verdadero significado de aquello que quiero comunicar, que es “QUERER ES NECESARIO PERO NO SUFICIENTE PARA PODER: CRÉETELO, HAZ TODO LO NECESARIO, SIN LÍMITES, para lograr alcanzar tus metas, Y aprende a reconocer y gestionar tu vida, con sus circunstancias:

AMBICIOSO-REALISTAS.

SIEMPRE TENEMOS RAZON

¿Qué ocurre cuando hemos tomado una decisión, realizado una acción o asumido una creencia? ¿Somos objetivos en su valoración?

Habíamos hablado de cómo las emociones influyen en nuestra toma de decisiones y cómo somos seres emocionales antes que racionales (“PRIMERO SIENTO LUEGO PIENSO”). Ahora tenemos que aceptar otro hecho:  PRIMERO ACTÚO, LUEGO JUSTIFICO MI ACCIÓN.

Imparto habitualmente formación en empresas, en ocasiones a directivos y en ocasiones a personal técnico. Ambos tienen razón en sus planteamiento, ambos tienen sus argumentos bien fundamentados, ambos creen tener razón, ambos tienen su propio mapa. ¿Qué es lo que está ocurriendo?

Cuando una nueva información llega a nosotros, necesitamos ser congruentes con nosotros mismos y justificar nuestras acciones/creencias.

Es lo que el poeta Ramón de Campoamor decía “… nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira…”. Sin quererlo nos hablaba de algo que determina en gran medida nuestra memoria, nuestros argumentarios y nuestras acciones.

Es lo que Festinger llamó disonancia cognitiva. Según esta teoría las personas que se ven en esta situación se ven obligadas a tomar algún tipo de medida que ayude a resolver la discrepancia entre creencias y/o conductas contradictorias.

Esto ocurre hasta tal punto y de una manera a veces tan incontrolable que afecta no sólo a nuestra toma de decisiones, sino también a nuestra memoria y nuestros sentidos.

En el libro “Su memoria” (Alan D. Baddeley) analiza el caso de las declaraciones de testigos oculares. También el psicólogo J.M. Catell publicó investigaciones sobre la exactitud con la que se recordaban acontecimientos cotidianos. ¿Cuál creéis que fueron los resultados?

SIEMPRE TENEMOS RAZÓN
NUESTRA MEMORIA Y NUESTROS SENTIDOS NO ENGAÑAN, “SIN QUERER”, PERO LO HACEN.

Los resultados fueron que … NUESTRA MEMORIA Y NUESTROS SENTIDOS NO ENGAÑAN, “SIN QUERER”, PERO LO HACEN.
Sabemos que no podemos recoger  ni mucho menos almacenar todo lo que observamos. La cuestión es que seleccionamos información, y no lo hacemos aleatoriamente, lo hacemos en función de aspectos que tienen que ver con nuestra arquitectura cerebral y también dejando paso a que nuestras experiencias pasadas, nuestras creencias, nuestros intereses… nos ayuden.

Por esta razón según cuál sea mi equipo favorito veré sus buenas jugadas y las faltas del otro; por esa razón cuando llevo la silla de un bebé me parece que hay más bebés y sillas que nunca; cuando estoy  deprimido  veo todas las cosas malas que ocurren a lo largo del día… Cuando el refrán me habla de “ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio”, no es que esté intentando engañar a alguien, es que realmente no veo la viga.

¿Lo pasamos al ámbito empresarial?

Si estoy preocupado por un posible ERE veré todos y cada uno de los movimientos que llevan a esa decisión; si tengo problemas con algún compañero, veré con más facilidad sus actuaciones negativas; si creo que los clientes son unos “pesados”, contabilizaré y pensaré en aquellos que cumplen mi creencia…, y no veré el resto.

Y también, si considero que las cosas pueden solucionarse me fijaré en los aspectos que apoyan este hecho: si tengo buena relación con mis compañeros, veré sus actuaciones positivas; si creo que los clientes son “majos”, contabilizaré y pensaré en aquellos que cumplen mi creencia y no veré el resto.

Es la “MAGIA” de esta necesidad de racionalizar y dar explicaciones a nuestras acciones y creencias.

Podemos entrar en un “círculo vicioso positivo”. Por cada decisión que he tomado, por cada creencia, valor o acción que he asumido, tendré múltiples razones que me han llevado a ella, y mi memoria, mis sentidos… estarán apoyándome para no caer en disonancia cognitiva.
¿PROBAMOS EN POSITIVO?
Artículo escrito por Mariol Fierro y publicado en LA NUEVA RUTA DEL EMPLEO,  octubre 2015.

¿SOMOS RACIONALES?

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Nos gusta “presumir de ello” como un hecho diferenciador, e incluso tendemos a valorar más positivamente a aquellas personas que “dicen” ser capaces de racionalizar las situaciones. Pero ¿somos realmente seres racionales, o sustentamos nuestras decisiones lógicas, en base a criterios emocionales?

[message type=»success|error|info|notice»]Si fuéramos 100% racionales, seríamos robots tomando decisiones en base a criterios lógicos. Pero somos personas. Reconocernos como seres emocionales es muy importante, también en un entorno laboral que si bien es racional en su diseño, está condicionado por los componentes emocionales de las personas que lo conforman.[/message]

Gran parte de la problemática en las empresas viene derivada de una inadecuada y/o inexistente gestión emocional: resistencia al cambio, conflictos relacionales, falta de implicación, falta de liderazgo… Escondernos detrás de la racionalidad no significa que nuestras emociones no estén ahí.  Conocer y gestionar cómo están las emociones implicadas en el entramado laboral, significa

PONER A TRABAJAR LAS EMOCIONES A NUESTRO FAVOR,

en cualquier momento o situación profesional.

 Poco a poco las empresas y nosotros, hemos ido abriendo posibilidades a nuestras emociones y hemos tenido que reconocer la importancia de las emociones en nuestra vida, también nuestra vida laboral.

Así, nos hemos ido “acostumbrando” a conceptos como el de la inteligencia emocional (Goleman). Y hemos visto estudios como el realizado por The Consortium for Research on Emotional Intelligence in Organizations, donde se nos habló del Cociente de Éxito, y se nos dijo que se debía en un  77% a nuestras aptitudes emocionales.

Pero , ¿qué estamos haciendo con todos estos datos? Cursos, jornadas, presentaciones… que nos hablan de entrenar habilidades y competencias relacionadas con nuestra inteligencia emocional… y parece que nos quedamos con la parte de INTELIGENCIA y nos vamos poco a poco dejando de lado la parte EMOCIONAL.

Nos entrenamos para conseguir tener más empatía, más habilidades sociales, conocernos mejor, automotivarnos… Y todo esto ¿lo estamos haciendo desde un enfoque emocional o desde una racionalización de nuestra inteligencia emocional?¿Estamos hablando de gestionar nuestras emociones o estamos intentando racionalizar nuestras emociones?

Pensémoslo durante unos segundos. Quizás debamos rediseñar el camino que estamos recorriendo. El siguiente paso a reconocernos como seres emocionales, no es buscar cómo racionalizar y controlar nuestras emocionales; tampoco es poner a ambas a luchar.

 

¿Cómo influyen las emociones en nuestra vida, también nuestra vida laboral?

La investigaciones actuales sugieren que determinados aspectos del proceso de la emoción y del sentimiento son indispensables para la toma de decisiones, esencial en nuestra vida.

Antonio Damasio, (premio príncipe de Asturias, 2005), considerado el máximo exponente en el estudio del cerebro, demostró que la parte emocional de nuestro cerebro es el componente más influyente en la toma de decisiones  y concluye en una investigación que nuestro cerebro no procesa como una máquina lógica sino que calibra el poso emocional de experiencias previas.

Según la “hipótesis del marcador somático”,  cuando tenemos que tomar una decisión, nuestro cerebro analiza las experiencias vividas, intereses…provocando en nuestro organismo reacciones somáticas que se traducen en experimentar un estado emocional. Esta respuesta tiene la característica de ser rápida y efectiva, frente a una respuesta más calibrada pero también lenta de nuestro cerebro racional. Nuestro cerebro está diseñado para responder con rapidez, a tiempo.

No cabe duda de que a lo largo de nuestra experiencia personal y, en función de los temas a analizar, permitimos que el componente emocional condicione en mayor o menor medida el resultado final de la decisión.

Pero recuerda:

[message type=»success|error|info|notice»]Aprende a gestionar esta realidad.[/message]

Artículo publicado por Mariol Fierro en LA NUEVA RUTA DEL EMPLEO, septiembre 2015

TU CEREBRO ESTA PREPARADO PARA CAMBIAR, ¿Y TÚ?

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Imagínate que para ir de tu casa al trabajo tuvieras que cruzar un enorme campo de trigo. El primer día te has abierto camino y has cruzado como has podido. Al día siguiente, como el camino ya está hecho repites de nuevo y así sucesivamente. Pero todos los días llegas tarde y cansada y decides subirte a lo alto de una montaña y observar qué pasa. Ves que el camino que recorres, es sinuoso y te hace perder tiempo y esfuerzos. ¿Qué haces? ¿Cuál sería tu decisión?

[message type=»success|error|info|notice»]¿Podrías seguir aplicando sobresfuerzos y recorriendo el camino de siempre, aún sabiendo que no es el más apropiado, por el simple hecho de no cambiar… o podrías plantearme marcar un nuevo camino?[/message]

Tu camino personal y profesional es igual que el que acabamos de describirte. A lo largo de tu vida has ido tomando decisiones y marcando caminos. Pero las cosas cambian y los caminos que habías tomado habitualmente hasta ahora pueden estar haciéndote llegar tarde y cansada a tus metas… o no llegar. ¿Qué haces? ¿Has subido a la colina?¿Has visto qué pasa?¿Cuál sería tu decisión?

Podrías seguir como hasta ahora, aplicando cada vez más esfuerzos infructuosos… o podrías plantearte rediseñar tu camino. ¿Te pones alguna excusa? ¿Eres de esas personas que se dicen esa famosa frase del “yo soy así”, como si el camino fuera ya definitivo y no hubiera posibilidad de cambio? ¡NO ES CIERTO! Hasta los cauces de los grandes ríos, pueden variarse. 

[message type=»success|error|info|notice»]Nuestro cerebro está preparado para cambiar. Es lo que el neurólogo Norman Doidge, llama “plasticidad cerebral”, o lo que es lo mismo, que nuestro cerebro está preparado para cambiar y adaptarse, sólo requiere  ponerse a hacerlo.[/message]

 

[message type=»success|error|info|notice»]Salir de nuestra zona de confort, crear nuevos caminos, entrenar nuevos hábitos… no cabe duda que requiere un esfuerzo. Pero ¿SEGUIR POR EL CAMINO SINUOSO TE LLEVA A ALGUNA PARTE?[/message]

La metáfora del campo de trigo es una buena forma de explicar cómo funciona. Según vamos marcando caminos y ejercitando habilidades, se convierten en un hábito y pasan a consolidarse, a casi automatizarse en nuestra manera de hacer las cosas. Pero el campo (nuestro cerebro) está ahí, sigue habiendo otros lugares por los que ir, y siguen estando abiertos a ser rediseñados y utilizados por nosotros.

Dar el paso de iniciar un nuevo camino puedo ser costoso. Sólo tenemos que tener en cuenta si el esfuerzo merece la pena. Estamos preparados para adquirir nuevas habilidades a lo largo de toda nuestra vida. Nuestras conexiones cerebrales no son inamovibles, nuestra capacidad crece a la vez que lo hace nuestro entrenamiento.

Nuestra vida es una lucha continua entre la estabilidad y el cambio. Entre seguir en el atasco o tomar una ruta alternativa, entre quedarnos esperando o salir a buscar las cosas, entre continuar con nuestra vida o promover cambios, entre hacer las cosas igual o crear algo diferente… entre seguir haciendo las mismas cosas con los mismos resultados, o entrenar nuevos hábitos y generar nuevos resultados…

¿Cuál es tu decisión? Tú DECIDES cuál es la que quieres tomar.

Sólo debes tener en cuenta dos cosas:

  • ES POSIBLE CAMBIAR. Tu cerebro está preparado para ello. No te pongas excusas.
  • TU DECIDES, que no lo haga tu miedo.

 

 

[message type=»success|error|info|notice»]Lo importante es QUE TOMES DECISIONES sobre tu vida personal y profesional, sin excusas y sin miedos. Ya sabes, PUEDES. ¿QUIERES?[/message]
Artículo escrito por Mariol Fierro, y publicado en LA NUEVA RUTA DEL EMPLEO, agosto 2015

DE PROFESIÓN… LAS PERSONAS

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[message type=»success|error|info|notice»]¿MI PROFESION? LAS PERSONAS[/message]

¿Coach? ¿Psicóloga?¿ Formadora? ¿Terapeuta pareja? ¿Consultora Recursos Humanos?…

[message type=»success|error|info|notice»]Quizás parezcan muchas cosas, pero son todo una: mi trabajo son las personas en su casa, con sus parejas, en el trabajo… , como personas, esa es la unión. [/message]

El objetivo es ayudar a los demás a que consigan sus objetivos facilitándoles la gestión y mejora de todos aquellos aspectos personales que influyen en esos objetivos personales, sociales, educativos, laborales… Trabajo con las personas y sus emociones, sus creencias, sus inquietudes, sus dudas, sus expectativas…

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Si tuviera una tienda de cupcakes cocinaría para niños, para adultos, para fiestas, para eventos de empresa… y sabría hacerlos utilizando chocolate,  dulces,  toppings…  En cada caso una propuesta, en cada caso una respuesta, pero siempre son cupcakes.

Yo trabajo con personas, más jóvenes,  adultos, en su casa, con su pareja, en el trabajo…  y trabajo desde un enfoque ecléctico, utilizando la psicología, el coaching, la formación, el mentoring, la consultoría… En cada caso una propuesta, con cada necesidad una respuesta profesional, pero siempre hay un nexo de unión: las personas.

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De la psicología he adquirido una importante y necesaria base científica y también unos recursos terapéuticos;  del coaching una metodología que da valor a las personas; de la formación una manera de dar a conocer qué nos explica como personas en diferentes ámbitos; del mentoring la importancia de la transferencia del saber; de los recursos humanos una herramienta para el desarrollo personal y de las empresas… Pero AL FINAL ES TODO UNO: trabajo con personas, sus inquietudes, creencias, emociones…

En los últimos  4 años de mi proyecto profesional, he ido entretejiendo experiencias y he tenido cada vez más claras las cosas: todos  somos personas, nos educamos como personas, formamos a personas, convivimos con personas y trabajamos con personas.

¿Podemos cortarnos en trocitos y ser sólo trabajadores, sólo parejas, sólo padres, sólo estudiantes…? ¿Son diferentes los procesos y componentes que nos definen, nos explican y nos mueven y/o paralizan en cada caso? ¿Ser proactivo, asertivo, tomar decisiones… es algo que ocurre sólo en casa y no en el trabajo, o al revés?

 

 

 

¿PENSANDO CON EMOCIONES?

UN CASO REAL:

CÓMO NUESTRAS EMOCIONES ABSORBEN LOS RECURSOS DE NUESTRO CEREBRO

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Imaginemos: noche cerrada, unos niños que deberían haber llegado a su casa hace más de una hora desde un lugar del que volvían solos por primera vez, y unos padres que no saben nada de ellos, a pesar de disponer de teléfonos móviles.

¿Qué creéis que hacen sus padres? Quizás preguntarse y darse respuestas esperables, preocuparse porque las respuestas no correlacionan con la vuelta de los niños… Las emociones invaden su capacidad de racionalizar las situaciones y entonces sólo les queda correr… salir a buscar a sus hijos, ya desesperados. Aprovechando su activación muscular salen a buscarles, recorriendo desesperados el camino que era habitual cuando volvían acompañados, recorriéndolo varias veces desde la casa hasta el lugar del que deberían haber partido.

Sus preguntas, sus respuestas, sus preocupaciones han entrado en bucle. Siguen haciéndose preguntas lógicas y respuestas esperables según su razonamiento, pero ya no razonan, sólo sienten. Tienen su cuerpo lleno de energía y su mente llena de emociones, y cuando algo está lleno, no deja sitio a otras cosas. Y entonces empiezan a dejar que su cerebro emocional mande y se dejan llevar por sus dudas, sus inseguridades, sus miedos, su imaginación…

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¿Qué ha pasado?

Nuestra parte racional que piensa de manera lógica y, aún en mayor medida, nuestra capacidad cognitiva que desarrolla el pensamiento lateral, entran en colapso cuando todos nuestros recursos se centran en un desbordamiento emocional.

Entonces la amígdala comienza a gestionar nuestras emociones, subiendo los niveles de adrenalina y dopamina para facilitar estar alerta y preparados para dar respuesta a cualquier situación;  y los niveles de cortisol ralentizan cualquier actividad no necesaria del organismo. Es entonces cuando ya hemos entrado en espiral.

Por cierto, los niños llegaron a su casa dos horas tarde, habían perdido el dinero para el autobús y se les había acabado la batería del móvil, así que decidieron volver por el camino que era menos habitual pero más concurrido. Tampoco pensaron otras opciones, se dejaron llevar por sus emociones y sus miedos… aún pueden aprender a gestionarlas, ellos y sus padres.

APRENDIENDO DE LAS SITUACIONES. ¿PRACTICAMOS?

Dedicado a nuestros hijos, y a todos los padres y madres, que alguna vez nos hemos llevado un susto.

SOMOS MAS QUE NUESTRA FORMACION Y EXPERIENCIA

 

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 SOMOS PERSONAS Y TRABAJAMOS CON PERSONAS.

Reconocernos como tal es esencial en un entorno laboral que si bien es racional en su diseño, está condicionado por componentes emocionales.

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Hablamos de una serie de habilidades y competencias como gestión del cambio, resolución de conflictos, habilidades de negociación, proactividad, ponderación de riesgos, liderazgo, implicación personal, autoestima profesional, habilidades sociales… En definitivas cuentas, hablamos de inteligencia emocional y hábitos de eficiencia. Entrenarlas y gestionarlas es esencial para un adecuado desarrollo de nuestra carrera profesional.

Históricamente las empresas han dado poca importancia a estos aspectos, pero cada vez más, las empresas más punteras, están corroborando los diferentes estudios sobre relaciones humanas en el trabajo, y llegando a una conclusión clara:

SOMO PERSONAS, TRABAJAMOS COMO Y CON PERSONAS, luego los aspectos personales influyen en gran medida en nuestro desempeño.

¿O te crees que las empresas que cuidan de sus trabajadores y les facilitan una adecuada integración lo hacen porque «son buena gente»? Si está demostrado que el desarrollo y bienestar personal influye en nuestra efectividad en el trabajo, ¿por qué no estamos preparándonos para ello? ¿SABES CÓMO?

Es un terreno nuevo en el mundo empresarial. Siempre habíamos creído que las cuestiones personales eran cosa sólo de cada persona, e incluso nos daba «vergüenza» pensar en necesitar ayuda en este terreno. Pero ahora

sabemos que se puede mejorar, que es bueno mejorar, y que contar con el apoyo de profesionales es una ayuda tan buena en estos casos, como en cualquier otro entrenamiento/cualificación profesional.