¿Crees que diseñar tu futuro merece menos esfuerzos que planificar tus vacaciones?

En esta época del año empezamos a pensar, tomar decisiones, preparar cosas, ponernos en marcha….para nuestras vacaciones. ¿Has pensado en utilizar ese mismo proceso para diseñar tu futuro? ¿O crees que tu vida es más sencilla que unas vacaciones?

Las vacaciones ideales son TUS VACACIONES, aquellas que quieres hacer y aquellas que puedas hacer ponderando esfuerzos y resultados.

EMPEZAMOS POR LA VACACIONES…

¿A qué llamas tú ir de vacaciones?

Parece obvio, pero no es así: las vacaciones son para cada persona una cosa diferente, no existe un modelo estándar. Para unos es descanso, para otros viajes exóticos, para otros sol y playa… ¿Qué son para ti unas buenas vacaciones?

¿Sabes dónde quieres ir?

Una vez decidido lo anterior, ahora estarás pensando dónde ir para encontrarlas. Posiblemente estarás visualizando el sitio, quizás hasta tengas una foto del sitio al lado de tu zona de trabajo, por eso de tener claras tus metas y así motivarte a continuar hasta que llegue el día. Y sobre todo, te habrás informado no sólo por referencias.

¿De qué recursos dispones?

Esta es la parte menos bonita, pero es necesaria. Quizás quieres dar una vuelta al mundo durante 6 meses, pero también quizás no dispongas de los recursos suficientes, ni quieras o puedas hacer el esfuerzo necesario para llegar a tenerlos.

¿Cómo vas a llegar?

Por supuesto hay que pensar cómo llegar hasta ese sitio maravilloso. ¿Buscas un viaje rápido o quieres ir disfrutando del camino? ¿De cuánto tiempo dispones? ¿Cuáles son tus recursos? Entiendo que no es lo mismo ir en avión privado, que desplazarse a pie, todo depende de tus expectativas, tus tiempos, tus recursos y tus intereses… y por supuesto de tu entorno (no siempre hay vuelos, no siempre se llega a pie).

¿Has preparado las maletas?

¿Llevas en ellas todo aquello que te puede ayudar a disfrutar de las vacaciones sin que te pese demasiado? ¿Has podido quedarte con lo que es importante y dejado a un lado cosas con las que podrás hacerte en el camino? ¿Sabes qué puedes encontrarte a tu llegada y qué no necesitarás? Por cierto, ¿sabes lo que llevas y cómo encontrarlo?

Antes de salir, ¿has dejado la casa bien cerrada?

Es importante que antes de salir de viaje, te fijes en dejar bien las cosas en el punto de partida. Ya sabes, no interesa dejar grifos abiertos… y siempre es bueno mantener el contacto con los vecinos.

¿Está preparado tu medio de transporte?

Recuerda que un coche no es un fórmula uno, ni una furgoneta; que una bicicleta no sirve para recorrer miles de kilómetros en poco tiempo; que un avión de pasajeros no contempla vuelos regulares de menos de 100 km…. Quizás te parezca una tontería pero no lo es: cada medio de transporte tiene unas posibilidades y también unos límites. Aprende a gestionar tus recursos, no a “romperlos por tu autoexigencia”. Entiende también que es necesario el mantenimiento, o te quedarás sin gasolina a mitad de camino.

¿Estás entrenada para el viaje?

Cada acción requiere una competencia. Conducir es más que girar el volante a derecha e izquierda. Emprender una largo viaje supone saber hacer viajes cortos, tener entrenados tiempos, esfuerzos y habilidades. Supongo que si vas a recorrer 1000 km en coche, antes habrás recorrido al menos otros tantos de entrenamiento en etapas… y por supuesto, tendrás carnet de conducir.
Además, al igual que tu coche, tu también necesitarás repostar por el camino.

Cuando las cosas no salen como tenías previsto…

¿Qué esperabas? No todo depende siempre de ti. Habrá imprevistos en tus planificaciones, pero eso no tiene que amargarte las vacaciones. Habremos tenido dificultades que han sido obstáculos a superar, habremos tenido situaciones inesperadas que han modificado en parte nuestras expectativas…

No se trata de olvidar que puede surgir un problema sino de prever qué hacer cuando surja, no se trata de pensar que no nos cansaremos, sino de tener previstas estrategias para superar ese cansancio… nosotros solos, o con el apoyo de otras personas. Los imprevistos se planifican, no intentando controlarlos sino preparándonos para afrontarlos.

¿Cómo medirás el éxito de tus vacaciones?

Quizás estés valorando si todos los esfuerzos que has tenido y tendrás que hacer en cansancio, tiempo, dinero… compensan los resultados en cuanto a disfrute, tiempo y recompensas….. ¿Merece la pena? ¿Somos capaces de fijarnos en el global y valorar como positiva la experiencia? ¿En base a qué vas a valorarlo?

Quizás sea bueno que tengas esto previsto antes de empezar el viaje. ¿Has pensado en tus vacaciones con flexibilidad para asumir cambios y aún así disfrutarlas? ¿Has balanceado tus posibilidades y tus sueños? ¿Has tomado nota de unas expectativas ambicioso-realistas para luego poder reconocer los éxitos? ¿Eres capaz de comparar?

El futuro ideal es TU FUTURO, aquel que has decidido que quieres tener y aquel que puedes llegar a conseguir ponderando esfuerzos y resultados.
¿VAS A PLANIFICARLO?

¿Te parece si empezamos a aplicar el método a nuestra vida?
¡¡¡¡ EMPEZAMOS !!!!!